Ya no es soportar la ventolera
Tampoco las cosas perceptibles a lo sentidos.
Es acercarse a lo frágil divino.
Recepción del ambiente en coma.
Vista fija pero segura.
Son los solitarios brazos y los corazones calmados
De hambre y frío; quizás se mueren.
A lo mejor vuestro lapzo nunca resucite al presente
Así reposará tu manto en mis palmas.
Quizás acarameladas para cuando cambiemos nuestro mundo.
Dicho de rosa, dicho de pena deseada.
Es el relato de apertura de lo jamás dicho.
Os guardaré en la última página de la vida.
No llegarás nunca allí, porque tu sabes... la eternidad.
Viviendo siempre el día.
Cierro los ojos; simulo la noche.
Una tras otra pasan las letras que hacen un cónclave de miradas sin palabras.
Práctico, útil, pero ajeno será todo cuando se rasgue este velo.
Pienso mucho en ella y en esto, que la franqueza puede ser lo doble de lo individual
Y que lo individual se exprese en un silencio.
Ya no es soportar la ventolera.
Es solo sumarse a ella, para abrazarla con todas mis fuerzas.
sábado, 11 de abril de 2009
Viajé desde Mi para llegar hasta Ti.
Sabes?
Anoche sentí tu presencia.
Cerré mi cortinaje y me dediqué a pensar.
Me embarqué en un mundo sublime
En donde las flores son eternas con el llanto de las ninfas
Y las mariposas desenredan sus cabellos, posándose allí.
Se impregnaron de la luz rubí.
Con aromas de las musas.
Aquel cortinaje era verde.
Hojas disueltas en mareas de árboles frágiles.
Son las manos de la naturaleza
Que abraza a sus amados seres mágicos.
Las siluetas crecen con el reflejo de la vertiente
Son las lágrimas que viajan hasta tus ojos.
Laten fuerte las nubel del cielo.
Aparece de la nada tu nidos de ejes.
Movimientos finos de caricias.
Sacuden mi aura incolora.
Los elementos danza al compás de un sol naciente.
Es tu corazón que palpita tan sólo por el amor a lo que realizas.
Simplemente...
Vuelos de sueños, es relatar tu presencia en los míos.
Inundan los anhelos de aquel libro eterno y vivo.
Como el arte en el cuerpo, o en otra forma es sentir tu propia identidad.
Emergen los recuerdos cuerdos, de mi mente a una hoja de papel.
Nunca será el fin, siempre será el principio de lo contínuo.
Trazo una figura en la arena, como el vivir es una obra maestra.
Añoro encontrar lo perdido en un saludo y nunca comprender la despedida.
Despertar y abrir los ojos...!!!
Te relaté mi mundo interno, en letras como un intento.
Anoche sentí tu presencia.
Cerré mi cortinaje y me dediqué a pensar.
Me embarqué en un mundo sublime
En donde las flores son eternas con el llanto de las ninfas
Y las mariposas desenredan sus cabellos, posándose allí.
Se impregnaron de la luz rubí.
Con aromas de las musas.
Aquel cortinaje era verde.
Hojas disueltas en mareas de árboles frágiles.
Son las manos de la naturaleza
Que abraza a sus amados seres mágicos.
Las siluetas crecen con el reflejo de la vertiente
Son las lágrimas que viajan hasta tus ojos.
Laten fuerte las nubel del cielo.
Aparece de la nada tu nidos de ejes.
Movimientos finos de caricias.
Sacuden mi aura incolora.
Los elementos danza al compás de un sol naciente.
Es tu corazón que palpita tan sólo por el amor a lo que realizas.
Simplemente...
Vuelos de sueños, es relatar tu presencia en los míos.
Inundan los anhelos de aquel libro eterno y vivo.
Como el arte en el cuerpo, o en otra forma es sentir tu propia identidad.
Emergen los recuerdos cuerdos, de mi mente a una hoja de papel.
Nunca será el fin, siempre será el principio de lo contínuo.
Trazo una figura en la arena, como el vivir es una obra maestra.
Añoro encontrar lo perdido en un saludo y nunca comprender la despedida.
Despertar y abrir los ojos...!!!
Te relaté mi mundo interno, en letras como un intento.
viernes, 10 de abril de 2009
La anécdota del alma.
Cuenta la historia...
Que las aves vuelan sobre las nubes
Que las flores crecen en medio de los océanos
Y que tus caricias son susurros de la Luna.
Te he dibujado como una sombra
Te he visto como un fantasma.
Me has visto como lloro mis penas.
Mi lámpara ya no te alumbra.
Y así ha quedado botada mi sombra.
De ya haber muerto en el intento de volar.
Quizás te has ido a lo largo del camino.
Las ramas de los árboles.
Las aves con sus trinos.
Es por eso que ellas
Se acercan a la galaxia.
La tarea cúlmine de tu vida es volar.
Junto a las estrellas.
Ya pronto serás un ángel.
Y los corazones dolidos serán tu trabajo.
Mi corazón te necesita.
Espero que no te separes de mi lado.
Que las flores crecen en medio de los océanos
Y que tus caricias son susurros de la Luna.
Te he dibujado como una sombra
Te he visto como un fantasma.
Me has visto como lloro mis penas.
Mi lámpara ya no te alumbra.
Y así ha quedado botada mi sombra.
De ya haber muerto en el intento de volar.
Quizás te has ido a lo largo del camino.
Las ramas de los árboles.
Las aves con sus trinos.
Es por eso que ellas
Se acercan a la galaxia.
La tarea cúlmine de tu vida es volar.
Junto a las estrellas.
Ya pronto serás un ángel.
Y los corazones dolidos serán tu trabajo.
Mi corazón te necesita.
Espero que no te separes de mi lado.
Tus días tristes.
Veo luces transparentes
Como un recorrido de noria
Pasan, me iluminan, me sonríen.
El reloj murmura que nuestro tiempo pasa
Y que mis manos deben guardar el tesoro de pensar en Ti.
Creencia de la popular lira vanguardista
Es amar lo creíble.
Ruiseñores, celestina de amores unidos.
Los jueces de lo nuestro son los elementos del parque
Nos hacen dormir en almohadas fabricadas de pétalos caídos.
Columpios y acrobacias entre aquellas hojas limpias
Por las lágrimas de la doncella.
Crío ángeles para emancipar tus sentimientos
Refugiados en el eterno invierno que vives día a día.
Y verás que los milagros no los hacen solo los santos en sus altares
Del paso, hacia una montaña miras en la cumbre tu vida.
Cuenca, paraíso, escuela.
Velo tus sueños en lo alto
Para cuando llegue a habitar tu alma esa niebla.
Que hace imposible visualizar el brillo de tu estrella.
Como un recorrido de noria
Pasan, me iluminan, me sonríen.
El reloj murmura que nuestro tiempo pasa
Y que mis manos deben guardar el tesoro de pensar en Ti.
Creencia de la popular lira vanguardista
Es amar lo creíble.
Ruiseñores, celestina de amores unidos.
Los jueces de lo nuestro son los elementos del parque
Nos hacen dormir en almohadas fabricadas de pétalos caídos.
Columpios y acrobacias entre aquellas hojas limpias
Por las lágrimas de la doncella.
Crío ángeles para emancipar tus sentimientos
Refugiados en el eterno invierno que vives día a día.
Y verás que los milagros no los hacen solo los santos en sus altares
Del paso, hacia una montaña miras en la cumbre tu vida.
Cuenca, paraíso, escuela.
Velo tus sueños en lo alto
Para cuando llegue a habitar tu alma esa niebla.
Que hace imposible visualizar el brillo de tu estrella.
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