sábado, 11 de abril de 2009

En un 11 de Noviembre dije.

Ya no es soportar la ventolera
Tampoco las cosas perceptibles a lo sentidos.
Es acercarse a lo frágil divino.
Recepción del ambiente en coma.
Vista fija pero segura.

Son los solitarios brazos y los corazones calmados
De hambre y frío; quizás se mueren.
A lo mejor vuestro lapzo nunca resucite al presente
Así reposará tu manto en mis palmas.
Quizás acarameladas para cuando cambiemos nuestro mundo.

Dicho de rosa, dicho de pena deseada.
Es el relato de apertura de lo jamás dicho.
Os guardaré en la última página de la vida.
No llegarás nunca allí, porque tu sabes... la eternidad.
Viviendo siempre el día.
Cierro los ojos; simulo la noche.

Una tras otra pasan las letras que hacen un cónclave de miradas sin palabras.
Práctico, útil, pero ajeno será todo cuando se rasgue este velo.
Pienso mucho en ella y en esto, que la franqueza puede ser lo doble de lo individual
Y que lo individual se exprese en un silencio.

Ya no es soportar la ventolera.
Es solo sumarse a ella, para abrazarla con todas mis fuerzas.

1 comentario: