Pensaba en libertad
Y por sobre mi cabeza
Corrían sueños montados a caballo.
Tus manos recorrían mis hombros cansados
Adoquines de calle antigua.
Pasarela hacia el rincón donde te amé.
Llegué hacia un costado de tu cama
Y ví un cuerpo viajando en un carrusel
Leyendo ese capítulo de la eternidad.
Pasión, amor, desamor.
Yo con mis ojos brillantes quería comprender
Ese viaje tomando tu mano
Y atados sutilmente por palabras monosílabas.
Ya las abejas desaparecieron.
Ten calma, el panal no sufrirá desgracia
Por su contenido es dulce como tus labios
Suave como tu piel
Vital por como tus caricias me llevan hacia la superficie.
Reloj en medio de los pastizales
Trigo temporero, alimentador de mi alma poética.
Mis prosas son tus pensamientos a la distancia
Tu mirada son pétalos de rosas entre aquel capítulo.
Sin armas vagan las almas.
Sólo por amor me acoges mientras la cortina blanca de la habitación se agita.
Son los suspiros de los astros.
E inscribo tu nombre en el árbol cuyas ramas color de mariposas
Y pétalos de cartas de amor.
Así pasaron las horas en un carrusel
Mientras su música de caja de cisnes
Ambientaban nuestro paseo por la circunferencia vital.
Lentamente te dejo en la paz de tus deseos.
Una brisa agita mis sentidos.
Éramos nosotros quienes corríamos sobre mi cabeza.
Nuestro carrusel inconciente a lo ancho de un camino eterno...
No hay comentarios:
Publicar un comentario