sábado, 27 de marzo de 2010

Dulce plegaria antecesora.

Miro cómo despojas tu ser
Y me relatas tus vivencias
De plazas y caminos desiertos
En medio de nuestras letras intencionadas.

Te relato de pasatiempos en mi rebelar.
Quiero darte mi corazón
Para que veas las imágenes de cuánto he amado
Y cuánto he esperado para contar secretos delante del sol luminoso.

Dos faroles claros, acompañados de un bosque oculto.
Ciudad donde brillas en medio de un verde sombrío esperanzador.
Melodrama del pasado, búsqueda del presente.

Sueño con acariciar dedo por dedo y tus palmas en aquellas manos transparentes
En medio de vientos de pureza
Cada vez que te contemplo y sonríes amorosamente en medio de la nada.
Es una concepción de mi realidad añorada.

Un parto de luces, una danza de verdades.
Que sin embargo, hay un apuro desconocido por amarte
Sólo por saber aquella intimidad celeste.

Insisten mis pasos en llegar a Ti
Para soltar frases y versos solo por apariciones cósmicas
Que pintan ese paisaje otoñal con un toque de anís y ramos primaverales.
No sé nada de Ti concientemente.

Pero mis latidos hablan por si solos cuando escribo tu nombre.
Aquí, al lado de una vela consumiéndose
Mientras tanto su calor me dibuja el futuro en parpadeos luminosos ,con el toque del bello color de tus ojos.

Y mientras tanto, todo es secreto precioso
Como si recién estuviera descubriendo el amor.
Me siento en esta silla solo.
Pero lo indefinible se pronuncia, manifestando que la continuidad de éstas líneas
las escribiremos juntos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario