Todo está vacío.
Te veo desde mi ventanal azul.
Quisiera que la cuna de mi vid.
Fueran tus abrazos abiertos de calor.
Contemplo aquellos pies descalzos
Y tus cabellos con el viento originan la rosa.
Me indica hacer lo que dicta el motor coronario.
Correr hacia donde el alba besa tus manos cada mañana.
Cuyo cómplice de todo esto son sus rayos permanentes.
Te elevas hasta lo alto de la cumbre de enredaderas
Para que aquella gran esfera te regale unas pupilas de rubí.
Porque ya mañana será el día de los astros eternos.
Bajarás al suelo de mármol.
Cuando tu amado te dé el beso de la agonía en los sueños.
Así, las siluetas traspasarán las fronteras del caos.
Y llegue ese abrazo transparente deseado.
Es abrazar vuestro espíritu.
Que día a día nos llena de sorpresas.
Queremos ver el mundo tan enorme.
Pero es tan pequeño.
Cuando nuestros pensamientos se hacen uno solo.
Aquel rostro de los mil gestos
Se vuelve hacia la matriz de los ojos cerrados.
Para alcanzarnos con sus manos.
Y ser sutiles, para cuando ya no seremos los "humanos".
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